Inteligencia Antifrágil: Somos más fuertes, más inteligentes y más sanos de lo que creemos

Actualizado: 5 de nov de 2020


Nadie de los que estamos vivos hoy habíamos pasado antes por una realidad similar a la que estamos atravesando a causa del COVID-19. Desde el inicio de este año nos hemos visto obligados a cambiar por completo actividades y rutinas que veíamos tan comunes. Ir a la oficina a trabajar, asistir a clases, o simplemente reunirnos con amigos cambiaron de la noche a la mañana. Y esto ha provocado que las olas de estrés de la pandemia del COVID-19 hayan ocasionado también olas de una segunda pandemia de disfunciones emocionales.


Bien dijo el Dr. Viktor Frankl “a cada época corresponde el desarrollo de una psicoterapia”, por eso hoy más que nunca necesitamos brindar a nuestros pacientes una terapia breve intensiva, con instrumentos de aprendizaje rápido, multidisciplinario, aceptando el pasado, aprendiendo a vivir intensamente el hoy, visualizando con asertividad el futuro, de manera que creemos una memoria emocional del futuro.


Si tuviéramos que resumir esta necesidad en dos palabras, diríamos que requerimos desarrollar lo que yo denomino: la INTELIGENCIA ANTIFRÁGIL, término basado en el concepto de ANTIFRAGILIDAD, de Nassim Taleb, el cual explica la propiedad que poseen los sistemas que mejoran o incrementan su capacidad para crecer como resultado de estresores, volatilidad, errores, o enfermedades.


Actualmente vivimos una nueva neurosis colectiva manifestada por incertidumbre, miedo, angustia, frustración, vacío interior, desesperanza, ausencia de sentido de vida, adicciones, enojo, memorias traumáticas, todo ello causado por el estrés de la pandemia, pero afortunadamente el cerebro posee la inteligencia antifrágil.


La inteligencia antifrágil la denomino como la capacidad para crecer ante un factor estresante, adquiriendo nuevas capacidades de desarrollo del pensamiento, de los afectos y las acciones. Surge del caos para incrementar el orden de nuestra vida, aumentando con ello la calidad de vida física, emocional y espiritual.


Lo resiliente resiste, choca y permanece de la misma manera. Lo antifrágil se convierte en algo mejor, siendo así como la antifragilidad nos permite:


  • Mantener capacidad de aprendizaje

  • Flexibilidad para adaptarse a la adversidad

  • Trabajo en equipo

  • Diversidad para manejar varios campos del conocimiento ej: emociones, administración, redes sociales, trascendencia

  • Fomentar la fortaleza física, emocional y espiritual

  • Establecer mantras de automotivación

  • Visualización de metas congruentes

  • Humildad para reconocer áreas de oportunidad y para corregir errores

  • Apertura a la retroalimentación

  • Mantener fuentes de información confiables

  • Innovación (creatividad) constante

  • Rapidez de acción

Con la resiliencia aprendimos a ser como las palmeras, que pueden resistir vientos huracanados y regresar a su posición inicial sin doblegarse (lo cual es toda una hazaña). Pero ahora con la antifragilidad, sabemos que podemos salir victoriosos ante esos vientos huracanados y crecer.


Tal como las flores que crecen a través de la nieve al término de los duros inviernos en las praderas, la antifragilidad tiene la propiedad singular de permitirnos lidiar con lo desconocido y de hacer cosas sin entenderlas, y hacerlas bien.


Las palmeras vuelven resilientemente a su estado original después de las tormentas

Las flores crecen con antifragilidad después de los fuertes inviernos

Todos podemos ser antifrágiles. Es una habilidad que podemos comenzar a desarrollar en cualquier momento, sin importar nuestro pasado, nuestras limitaciones o el escenario por el que estemos atravesando.


Comencemos hoy a crear este mindset de antifragilidad y recordemos, como dice Nassim Taleb, somos más fuertes, más inteligentes y más saludables de lo que creemos.

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